Rutina diaria recomendada
- Revisar la planta, talones, dedos y espacios interdigitales cada día.
- Lavar y secar bien los pies, sin olvidar entre los dedos.
- Hidratar la piel seca evitando poner crema entre los dedos si queda humedad.
- Comprobar el interior del calzado antes de ponérselo.
- No caminar descalzo si existe pérdida de sensibilidad o riesgo de heridas.
Señales de alarma
- Herida, ampolla, grieta o rozadura que no mejora.
- Enrojecimiento, calor, hinchazón, supuración o mal olor.
- Cambio de color, zona negra o morada, o dolor intenso.
- Pérdida de sensibilidad, hormigueo o quemazón persistente.
Papel de la revisión podológica
La revisión permite valorar sensibilidad, zonas de presión, durezas, uñas, calzado y pequeños cambios que podrían convertirse en una lesión. También ayuda a definir una frecuencia de control razonable.
Qué evitar
No cortar callos con cuchillas, no usar callicidas sin supervisión y no manipular heridas en casa. Ante signos de infección, fiebre o una lesión que evoluciona rápido, hay que buscar atención sanitaria cuanto antes.
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Fuentes y criterio sanitario
Contenido orientativo elaborado con criterio podológico y contrastado con fuentes sanitarias generales. No sustituye una valoración individual.
